Las mujeres detrás del primer RIGI minero de Mendoza: de PSJ a la preparación de proveedores

ASAP consultores participó del proceso de PSJ Cobre Mendocino y ahora pone el foco en proveedores y profesionales que deberán incorporar los mecanismos del régimen.
jueves 13 de agosto de 2026 | 0:00hs.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suele analizarse desde las empresas que buscan ingresar al esquema, los montos comprometidos y los beneficios que reciben los proyectos aprobados. La lista de sectores que ya lo utilizan es más amplia de lo que suele contarse, lo que confirma que el RIGI dejó de ser una herramienta exclusiva de un sector. Pero la experiencia del primer proyecto minero mendocino incorporado al régimen permite mirar también qué ocurre detrás de ese proceso y, sobre todo, cómo sus efectos ya empiezan a trasladarse hacia los proveedores y profesionales que deberán trabajar con esas compañías.

Ese recorrido tiene en Mendoza a una consultora local como protagonista. ASAP Consultores trabajó en el proceso de adhesión de Minera San Jorge por PSJ Cobre Mendocino y atravesó desde adentro la aplicación de una normativa que comenzó a implementarse después de la sanción de la Ley Bases.

Ana y María Laura Gil Barbera fundaron ASAP Consultores, una firma especializada en inversiones mineras, administración de contratos, comercio exterior y aspectos administrativos, contables, impositivos y laborales. Esa combinación de áreas formó parte de la experiencia que posteriormente llevó a la firma a trabajar sobre la adhesión de PSJ.

“El RIGI es algo nuevo que nos tuvimos que sentar todos a estudiar y sobre todo ver el impacto que tiene el RIGI, tanto para la empresa a la cual se lo otorgan, como también para los proveedores”, explicó Ana Gil Barbera, gerente de Negocios de ASAP Consultores.

Gil Barbera también es directora de Women in Mining Argentina y junto con su socia está trabajando en la relación entre el régimen y la cadena de valor minera.

El recorrido profesional de Ana explica esa mirada. Antes de instalarse en Mendoza trabajó en Santa Cruz, una provincia que llegó a tener siete minas activas en simultáneo, y después sumó experiencia en Jujuy, Salta y San Juan, donde todavía hoy presta servicios. Ese paso por otras provincias mineras es, según ella, lo que la llevó a insistir en la necesidad de acompañar al proveedor local. Mendoza, recuerda, estuvo cerca de 20 años sin actividad minera metalífera, por lo que asistir a una empresa que maneja los estándares de una minera metalífera implica un salto que la cadena de proveedores todavía no dio en la provincia.

El proceso detrás del RIGI

La adhesión de una empresa al RIGI requiere un proceso documental y técnico que se tramita por un único canal: la plataforma de Trámites a Distancia (TAD). “Nada se maneja por otro sistema que no sea la página de trámites a distancia”, señaló Gil Barbera. El ente contralor general del régimen es el Ministerio de Economía y, en el caso de los proyectos mineros, la autoridad de aplicación específica es la Dirección Nacional de Inversiones Mineras. Durante el proceso, la consultora mantuvo numerosas reuniones con esa dirección y con la Secretaría de Minería de la Nación.

“Para poder adherir al RIGI obviamente tenés que tener un proyecto factibilizado, a punto de estar ya en pre-construcción, por decirlo. Y bueno, es un largo camino donde hay que ir guiándose por todo lo que determina la ley y subir como un sinfín de expedientes en TAD”, señaló.

Para Gil Barbera, uno de los componentes centrales del régimen está asociado a las condiciones que busca establecer para inversiones de gran escala. “Lo que más importante tiene el RIGI es la estabilidad jurídica, más allá de la estabilidad impositiva que te otorga”, afirmó.

El proceso también implicó consultas con todas las áreas nacionales encargadas de la aplicación del régimen. Gil Barbera destacó el acompañamiento recibido durante esa etapa y señaló que el carácter reciente del RIGI obligó tanto a las empresas como a los profesionales involucrados a estudiar su funcionamiento y sus efectos sobre diferentes integrantes de la cadena minera.

PSJ, el primer caso minero de Mendoza

En PSJ, el proceso del RIGI comenzó formalmente en noviembre de 2025, cuando Minera San Jorge presentó ante Nación la solicitud de adhesión y su plan de inversión. El 13 de mayo de 2026 completó la información requerida y esa fecha quedó posteriormente establecida como la de adhesión al régimen. La aprobación fue formalizada mediante la Resolución 801/2026 del Ministerio de Economía.

La resolución incorporó al régimen el proyecto que Minera San Jorge desarrolla en Uspallata y que prevé una mina a cielo abierto y una planta concentradora mediante flotación convencional, con capacidad para procesar alrededor de 10 millones de toneladas anuales de mineralización de cobre con una inversión superior a los US$600 millones.

La aprobación convirtió a PSJ en el primer proyecto minero mendocino que atravesó este procedimiento y, al mismo tiempo, dejó una experiencia local sobre el trabajo técnico y administrativo necesario para ingresar al régimen.

Ese primer paso tiene, además, un peso simbólico para la provincia. Gil Barbera lo remarcó: “Ha sido un camino bastante duro y largo para reconocer más que nada a la minería metalífera, que era la que estaba un poco vedada acá en la provincia de Mendoza”, dijo, en referencia a las casi dos décadas en que ese tipo de actividad estuvo frenada en el territorio provincial.

Cuando el régimen llega a los proveedores

Según explicó Gil Barbera, las empresas que comiencen a trabajar como proveedoras de una compañía adherida al RIGI deberán incorporar mecanismos tributarios diferentes a los que utilizan habitualmente. Para ella, no es un efecto secundario: es, probablemente, el cambio de mayor impacto que enfrentan. “Para lo que es el proveedor, el esquema en RIGI quizás es el cambio más importante que van a enfrentar en su funcionamiento interno”, sostuvo.

Uno de esos mecanismos está relacionado con el IVA. Gil Barbera explicó que la empresa adherida al RIGI no paga ese componente de la manera tradicional, sino que lo cancela mediante el Certiva, un certificado que emite la página de ARCA a partir de un CUIT especial que se asigna a las compañías que ingresan al régimen. Para el proveedor, este certificado puede utilizarse como crédito fiscal para la próxima declaración jurada de IVA, solicitar su devolución, aplicarlo a otros pagos de impuestos o transferirse a terceros.

“Les cambia el esquema, nada más. Les cambia el esquema, pero les da otras alternativas”, resumió.

El cambio adquiere otra dimensión cuando se trata de pequeñas y medianas empresas que todavía no trabajan habitualmente con proyectos incorporados al régimen. Gil Barbera diferencia ese universo del de los proveedores mineros de mayor escala -firmas como Finning, Epiroc, Atlas Copco o Sandvik, ya familiarizadas con estos mecanismos por su trabajo en otros proyectos- y ubica la brecha de información sobre todo en el proveedor local: “Al pyme o al proveedor local es muy importante explicarles cómo funciona y que no es que sea un perjuicio para él”, sostuvo.

Una de las cuestiones que identifica la consultora está relacionada con el circuito financiero de esas empresas. El proveedor deja de recibir una parte de la factura mediante el mecanismo tradicional y debe aprender a administrar el certificado que recibe en reemplazo. “El proveedor, digamos, es el que va a sentir que se ve afectado, cuando en realidad no va a estar afectado”, resume Gil Barbera: por eso, insiste, hay que educarlo y acompañarlo, sobre todo si es un proveedor local.

“Ellos van a pensar que se les va a afectar el circuito financiero, o sea, yo no te voy a pagar el IVA. Entonces, bueno, ¿cómo hacemos? Entonces, se puede hacer, no lo perdés”, explicó.

Una experiencia desde los dos lados

La participación de ASAP en el RIGI de PSJ se cruza con otra parte de su actividad. La firma también opera como proveedora minera y ya cuenta con clientes en San Juan -empresas adheridas al régimen en esa provincia- que le pagan con Certiva, lo que le permitió empezar a utilizar el mecanismo desde el otro extremo de la relación comercial.

“Ahora estamos de los dos lados. Estamos del lado de la minera que te va a otorgar el Certiva y estamos como proveedor minero que vamos a recibir el certiva de la minera y que lo venimos recibiendo por empresas que ya adhirieron de San Juan que son clientes nuestros”, explicó.

Esa experiencia es la que la consultora busca trasladar ahora hacia la cadena de valor mendocina. El primer objetivo estará puesto en Uspallata, donde proyectan realizar capacitaciones destinadas a proveedores que eventualmente puedan trabajar con PSJ.

“Nosotros que hicimos el RIGI de Minera San Jorge por el proyecto PSJ Cobre Mendocino, tenemos pensado dar capacitaciones, primero que nada, a los proveedores de Uspallata, que es el nodo 1 que tenemos, y después a los proveedores de Mendoza”, indicó.

Uspallata, el primer nodo

El esquema planteado por ASAP establece tres niveles. El primero será Uspallata; el segundo el resto de Mendoza; y el tercero, a proveedores del resto del país. Estos últimos, según Gil Barbera, son en general empresas de mayor escala que ya prestan servicio a otras mineras que operan bajo el RIGI en otras provincias, lo que confirma que Mendoza se suma a una red que ya está en marcha en el resto del país. La prioridad inicial, de todos modos, estará puesta sobre las empresas locales que todavía no tuvieron contacto con el funcionamiento del régimen.

Esa brecha, según Gil Barbera, no es solo normativa. Tras casi 20 años sin actividad minera metalífera en la provincia, buena parte de los proveedores mendocinos acumuló experiencia en otro tipo de minería. “No es lo mismo asistir a una minera metalífera que maneja altos estándares que a otro tipo de actividad minera”, explicó, y aclaró que, si bien esa experiencia previa suma, “es totalmente distinto el desarrollo de la minería metalífera a la minería no metalífera”. Por eso, sostiene, la preparación no se limita a entender el Certiva: también implica adaptarse a estándares de trabajo distintos a los que buena parte del sector local viene manejando.

“Creo que es la oportunidad y la oportunidad es ya”, afirmó Ana, y agregó que las pymes locales “deberían estar preparándose para lo que se viene”.

En ese sentido, la capacitación que proyectan tampoco estará dirigida únicamente a las empresas. ASAP también considera trabajar con los profesionales que deberán asesorarse cuando aparezcan las primeras operaciones bajo este esquema. “Hay dos contadores en Uspallata que claro, le van a llover las preguntas. Entonces también capacitarlos a ellos porque creo que entre todos haciendo un trabajo mancomunado vamos a poder ayudarlos”, señaló Gil Barbera.

“Mi enfoque directo está sobre el proveedor local, donde vamos a dar charlas y, si es necesario, más de una charla, sobre todo en Uspallata, que es nuestro nodo uno”, agregó.

Una consultora liderada por mujeres

La adhesión de PSJ también quedó marcada por otro rasgo: ASAP es la primera firma mendocina -y una consultora liderada por mujeres- en atravesar un proceso de RIGI de punta a punta.

Gil Barbera lo vinculó directamente a su rol como directora de Women in Mining (WIM) Argentina: “Estuve en el aniversario de WIM Argentina, que soy directora de WIM, y la charla que dimos con mi socia, María Laura, fue el RIGI y la cadena de valor”, contó. La dupla también aprovechó el boletín oficial de WIM para explicar cómo llegar a la sostenibilidad a través del RIGI y la cadena de valor, un aporte que abre una dimensión que todavía se discute poco: el cruce entre este régimen de inversión y la agenda de sostenibilidad de la industria minera.

El trabajo previsto a nivel local en Mendoza abre así una segunda etapa de la experiencia iniciada con la adhesión de PSJ. Después de participar del proceso del primer proyecto minero mendocino incorporado al RIGI, ASAP busca trasladar lo aprendido hacia las pymes, proveedores y profesionales que deberán incorporar esos mecanismos a medida que avance el proyecto.

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