El cobre se irá a USD12 mil y empeorará el déficit, según prevé el JP Morgan: El rol de Argentina

La reconocida entidad financiera elevó su previsión del precio del metal rojo. Argentina, "la próxima gran frontera del cobre", destaca como una fuente emergente crucial para el crecimiento de la oferta.
jueves 12 de febrero de 2026 | 0:00hs.
El Pachón, operado por Glencore en San Juan es uno de los proyectos de cobre que podrían impulsar la oferta.
El Pachón, operado por Glencore en San Juan es uno de los proyectos de cobre que podrían impulsar la oferta.

JP Morgan elevó su previsión del precio del cobre a largo plazo en un 9,1% debido a la ampliación de los déficits estructurales de suministro y a unos costes de capital mucho más elevados que requerirán una inversión masiva en el desarrollo de nuevas minas en los próximos años.

Se espera que el cobre alcance un promedio de 12.000 dólares por tonelada, o 5,50 dólares por libra, durante la próxima década, frente al objetivo anterior de 11.000 dólares por tonelada, según escribieron los analistas europeos de metales, minería y materias primas de JP Morgan en una nota publicada el miércoles. Se necesitarán unos 150.000 millones de dólares en inversión de capital para impulsar más de 30 importantes proyectos de cobre, tanto nuevos como existentes, a nivel mundial, que en conjunto representan 5 millones de toneladas anuales de nueva capacidad, según calculó el banco de inversión.

Tras años de subinversión, largos plazos de tramitación de permisos y una disminución de las leyes del mineral, el déficit del mercado mundial del cobre aumentará a unos 2 millones de toneladas para 2030 y alcanzará hasta 8 millones de toneladas para 2035, según cálculos de JP Morgan. Según estimaciones de BHP (ASX, LSE: BHP), ahora se necesitan unos 17 años para que un proyecto de cobre alcance su plena producción, frente a los 10 años que se necesitaban en el año 2000.

La importancia de Argentina para el crecimiento de la oferta

La predicción de JP Morgan sobre una oferta más limitada refleja advertencias similares de importantes ejecutivos del sector. BHP y Rio Tinto (LSE: RIO) han pronosticado un crecimiento de la demanda superior al 70 % para 2050, lo que elevaría la demanda mundial de cobre refinado a unos 55 millones de toneladas.

Se proyecta que los futuros proyectos de cobre costarán alrededor de $27,000 por tonelada de capacidad anual, un aumento del 30% con respecto a 2020, según el banco de inversión. Los costos de desarrollo de nuevas instalaciones suelen superar los $30,000 por tonelada, y la inflación de costos para algunos proyectos se ha fijado en casi el 50% desde 2020.

Argentina, a la que JP Morgan denomina "la próxima gran frontera del cobre", destaca como una fuente emergente crucial para el crecimiento de la oferta. La victoria del presidente Javier Milei en las elecciones de mitad de mandato del año pasado debería consolidar las reformas promercado e impulsar la inversión extranjera directa, según los analistas.

Entre los proyectos clave en desarrollo en el país se incluyen Los Azules de McEwen Mining (NYSE, TSX: MUX)  ; Mara y El Pachón de Glencore (LSE: GLEN); y la empresa conjunta Vicuña entre BHP y Lundin Mining (TSX: LUN).

Más demanda por IA y centro de datos

Del lado de la demanda, el consumo mundial de cobre debería crecer alrededor de un 3% anual hacia finales de la década, incluso mientras el uso chino se desacelera, dice JP Morgan.

Se espera que la electrificación, la energía renovable, los vehículos eléctricos y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y la infraestructura de los centros de datos impulsen el apetito a largo plazo por el cobre.

La demanda de cobre en los centros de datos podría cuadruplicarse hasta alcanzar casi un millón de toneladas anuales para 2030, según predice JP Morgan. La capacidad energética relacionada con la inteligencia artificial podría requerir entre 20 y 40 toneladas de cobre por megavatio, lo que subraya el papel crucial del cobre en la infraestructura digital y la transición energética.

Las interrupciones del suministro, incluido el deslizamiento de tierra del año pasado en la mina Grasberg de Freeport-McMoRan (NYSE: FCX)  en Indonesia, ya han ajustado el mercado. Unas 800.000 toneladas anuales de pérdidas mineras en 2025 y 2026 han llevado el mercado de un superávit moderado a un déficit antes de lo previsto, acelerando la aparición de una escasez estructural a largo plazo, según JP Morgan.

M&D con información de Northern Miner.